De lo que verdaderamente me siento orgullosa es de esta sensación, de esta que me hace pensar que si volviera el tiempo atrás y pudiera elegir enamorarme o no de ti, a pesar de la distancia, de los malos momentos y de que mi orgullo quedó detrás de tu nombre en mi lista de prioridades, elegiría enamorarme de ti, una y mil veces. Y pensaba que poniendo tierra, concretamente 119 kilómetros, de por medio, conseguiría sacarte de mi mente... que ilusa yo, ¿verdad? ¿Me crees ahora cuando te digo que tendrá que pasar mucho tiempo hasta que llegue el día en que no sonría al escuchar tu nombre, y en el que no espere ver tu cara al abrir los ojos cada mañana?

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